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Super chicken, el TLC y las Casandras* Así como en la revolución industrial ciertas gentes pregonaban como Casandras el fin del mundo, a manos de un ejercito de maquinas que venían a quitarle el trabajo a los seres humanos, hoy unos cuantos esgrimen el TLC y la globalización como antesala del moderno Apocalipsis económico. Inicia un nuevo ciclo de berridos y alaridos por parte de castas con privilegios, privilegios que no todos los costarricenses tenemos por igual, estos berridos provienen no solo de los grupos o gremios de los que uno esperaría tal reacción: los sindicatos, mas en este país también hay empresarios con privilegios y exenciones de impuestos – entre ellos la prensa- que también lo adversan. No me refiero a aquellos empresarios que por desconocimiento de la materia se oponen - ver: Don Chindo y la Internet en esta sección-, hablo específicamente de aquellos que saben perfectamente de lo que se trata y se oponen, se oponen porque están a punto de perder un montón de privilegios otorgados por un estado paternalista como el nuestro, sin importar que para hacer prevalecer esos privilegios el país entero sufre de pobreza y atraso en el desarrollo. En Costa Rica se ha dado un fenómeno sociológico interesante, de tendencia bonachona, la idiosincrasia del tico se ha manifestado en nuestros gobernantes, que ante los embates de los cambios sociales ocurridos en la segunda mitad del siglo veinte, no pudieron encontrar mayor pacto social que el de dar “regalitos”. Así entre huelgas de sindicalistas y presiones políticas de los grupos de presión, el estado se convirtió en un Santa Claus neo tropical, poseedor de un saco de regalos aparentemente interminable, pero esto no es más que una falacia, el saco de regalos interminables –cornucopia- lo financiamos todos nosotros: la clase media, un segmento de la sociedad que está a punto de desaparecer, una especie en peligro de extinción. Uno entiende a los sindicatos, ajeno a si están en lo correcto o no, su actitud ante los cambios que genera la globalización son predecibles y entendibles, aquellas luchas del siglo pasado por las reivindicaciones laborales, por la equidad y justicia social fueron el génesis de la estructura política que hoy poseen, pero ¿Cuál es su discurso hoy? ¿Cuál es su argumento en contra del TLC? Aparte de una encarnizada pelea por preservar el viejo modelo del ICE, anacrónico y anquilosado, moribundo, dedicado a suplir de privilegios a unos pocos, no escucho nada, nada con algún contenido importante, solo hablan de que el ICE es de todos y que ahora el estado lo quiere vender. Nadie quiere eliminar el ICE, lo que queremos es tener servicios que el ICE no puede dar, nuestros gobernantes saben que vender el ICE sería imposible según el clima político actual. En el análisis de la idiosincrasia del tico podemos rastrear la historia reciente que explica la actitud actual de los sindicatos, y esta es básicamente su antiguo caballo de batalla: los derechos adquiridos, -que ya casi ni lo mencionan por cierto- este nunca tuvo asidero legal, digo no hay una sola materia legal en nuestro país que hable de derechos adquiridos, aparte del planteamiento filosófico de que la costumbre se hace ley, y ese argumento invalido fue el marco en el cual se gestó durante más de cuarenta años la casta burocrática que hoy intenta a toda costa doblegar al mundo, doblegar el nuevo orden mundial, decirle al universo que a punta de huelgas van a obligar al cosmos a seguir sus leyes, que los cometas deben firmar antes de pasar cerca de nuestro planeta, y que no pueden darse eclipse sin que estos sean sindicalizados, tal cosa -la fantasía en la que hemos vivido los ticos- es el resultado de la politiquería de la segunda mitad del siglo pasado, por demás está decir que de nada sirven los derechos adquiridos en este momento, la globalización no es algo que va a ocurrir, ya está ocurriendo y de lo que se trata es de aceptar que el mundo se está volviendo uno, las fronteras están cayendo -en gran medida por culpa de la Internet-, y en nada le interesa al mundo como tal, que en mi bella Costa Rica los trabajadores sindicalizados tengan derechos adquiridos. Lo que está ocurriendo, -la globalización- no es una conspiración de la CIA, no es un plan de unos cuantos, la globalización es el resultado inevitable de la aparición de la Internet, la Internet hizo bajar el costo de intermediación financiera en un 400% en el mundo, si eso no es impacto, si eso no es un milagro, ¿Qué es? Lo que prevalece en este momento, es una exacerbación de la ley natural de la libre oferta y demanda, se está tejiendo la estrategia de una encarnizada batalla campal por la hegemonía de los mercados, -los ejércitos, las guerras- se trasladaron de escenario, de lo político a lo empresarial: la supremacía de los mercados es el nuevo objetivo en este nuevo orden que se dibuja ante nosotros. La vision es la de un mundo que se puede comunicar a cero costo, donde la relación costo-beneficio se traslocó, tomando posiciones nuevas, inciertas al principio, muy probablemente veraces después, todo es un proceso de acomodo. Pero debemos separar las cosas y entender que la globalización no obedece exactamente a un deseo de las potencias mundiales por desarrollar a los países pobres como el nuestro, el asunto es harto más complejo, y es en este punto donde los políticos nos quieren pintar la cosa como si fuera una tocata de Bach, pura belleza, y no es así. La realidad es que la situación es bipolar, por un lado la inmigración en EE.UU. se presenta como un problema con crecimiento exponencial, se debe frenar la inmigración entre otras razones porque las divisas están saliendo del país vía depósitos bancarios hacia el tercer mundo, giros que son enviados por estos inmigrantes a sus familias, por otro lado, para disminuir la inmigración y obtener además costos de producción menores, es preciso enviar las fabricas al tercer mundo, ahora bien, al elaborarse un producto estadounidense en el tercer mundo, este debe entrar sin aranceles a los EEUU, es lógico, es su producto, su ganancia, su mercado, su casa, no es más que eso, la apertura es para evitar la maquila y así facilitar las cosas, al final es lo mismo solo que sin papeleos y mucho más barato. El tratado de libre comercio y la globalización van de la mano, pero no son la misma cosa, el tratado de libre de libre comercio es inevitable como lo es la globalización, pero ¿Por qué debía cambiar un orden mundial considerando solo la visión de un país como el nuestro? ¿No les parece que la visión localista de los ticos es ya caduca a la luz de los acontecimientos? ¿No les parece bastante narcisista? Los sindicatos y empresarios con privilegios en este país se darán de narices contra el nuevo orden mundial, y lo siento por ellos, por el viejo orden establecido a lo sumo podemos cantar un réquiem para que descanse en paz. El tratado de libre comercio es resultado de la globalización, la globalización es resultado de la Internet, la Internet es un fenómeno social, un proceso global, un cambio mundial. La Internet enriquece, no hablo de dinero únicamente, la calidad de la información, la cantidad de la información ha sido y será tremendamente enriquecida por el fenómeno de la Internet, la posibilidad de acceder a mayor información a mayor velocidad ha cambiado para siempre la faz de La Tierra, destruyendo paradigmas, botando a los ídolos de sus falsos pedestales. La sociedad mundial tiene ahora un instrumento para dialogar con si misma y esta haciéndolo, produciendo así una enorme variedad de nuevas formas, estilos y tendencias en un amplio rango de manifestaciones humanas sean estas artísticas, políticas o filosóficas, estas manifestaciones, son la cara del nuevo orden mundial, los nuevos arquetipos y paradigmas, el futuro esta escribiéndose ante nuestros ojos, lo siento por las viejas castas anquilosadas, el sistema se nutre sin ellos, igual le da. CalleAmargura.com y Super Chicken son una clara manifestación de esto, este es un proyecto casero, sin recursos, pero con una audiencia de 5000 personas que nos visitan al mes y sigue en aumento, las perspectivas económicas son muy prometedoras, sin embargo el costo es cercano a cero y por ello podría darse el lujo de nunca tener patrocinadores y continuar con el desarrollo de contenido de alta calidad y con ello el incremento de su audiencia, esto era impensable hace apenas cinco años. La globalización, el TLC y la Internet, permearon la sociedad infundándole un nuevo orden, nuevos paradigmas, este es un proceso global ante cual tenemos solo dos opciones: o nos integramos y sobrevivimos para luego intentar crecer, o nos abstraemos y nos aislamos para estancarnos y fenecer, algo que ya está sucediendo con la obsolescencia que sufre nuestro país en el campo de las telecomunicaciones. Desde Puerto Limón intento conectarme a Internet para transmitir
estas líneas al satélite, tardo un siglo para conectarme,
y otro siglo para transmitir al satélite, solo porque estoy en
Limón y Limón no tiene banda ancha ni cable modem, perdón,
si dispone de banda ancha en el tanto pague una fortuna que no tengo.
Puedo ver televisión satelital en Puerto Limón pero no puedo
entrar a Internet a través del sistema satelital, porque la ley
lo prohíbe… la ley me prohíbe hacerlo, porque Racsa
es la única por ley que puede brindar ese servicio y Racsa, o no
quiere darme ese servicio, o no puede darme ese servicio, y se me fuerza
a gastar una fortuna en teléfono, transmitiendo estas líneas
al satélite con una pésima conexión, fortuna que
sirve para alimentar a Racsa y solo a Racsa, entonces digo: ¿Para
que está Racsa? Yo quiero al ICE, y quiero a todos los campesinos de este país con acceso a luz eléctrica a bajo precio, pero también los quiero con acceso a Internet, y esta, no es más cara, este es un punto nodular en esta discusión, la Internet es prácticamente gratis, una entidad que no se sabe si es publica o privada, está enriqueciéndose sin beneficiar a los costarricenses y que no me vengan con el cuento de que el pobre no necesita Internet si no alimentación básica, salud y vivienda, eso, es incuestionable, pero también es incuestionable que el nuevo concepto de analfabetismo es el desconocimiento de la tecnología de la información y la Internet, y no quiero analfabetas en mi país. Si la globalización y el TLC conjuntamente van a terminar con estas distorsiones entonces digo: viva la globalización, viva el cambio, mueran los antiguos paradigmas. Los gastos de representación del grupo de ejecutivos de Racsa los pagamos nosotros, al igual que a los de AT&T -en caso de entrar ellos en el juego si existiera el libre comercio en Costa Rica-, solo que en igualdad de condiciones, uno de estos grupos de ejecutivos funcionaría y el otro no, al menos hasta que se despierte de la modorra latinoamericana. Y así… desde Puerto Limón, con el azul del mar caribe ante mis ojos, imagino al pirata Morgan surcándolo hace 400 años, y pienso, que el ser humano 200 años después había cambiado pero no tanto, ya que las Casandras de la era industrial gritaban auxilio y que 200 años después: hoy, hemos cambiado aun más, pero no lo suficiente, porque las Casandras de hoy no nos dejan avanzar. *Super Chicken es la sumatoria de diferentes opiniones, que se mezclan (si se puede), para hallar una visión lo más imparcial posible sobre un tema especifico, según nuestra propia miopía. Es en definitiva el pensamiento editorial de CalleAmargura.com Escríbale a Super Chicken a superchicken@calleamargura.com |
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