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El mercado meta

Texto y fotografías por Javier Martín


Hace un tiempo un amigo me presentó a un estudiante de periodismo de la UCR, la idea era utilizar su conocimiento y conexiones y así incrementar nuestro rango de acción dentro del sitio incluyendo una sección de música, en la reunión que sostuvimos en un cafetín de la calle de la amargura de San Pedro, en algún momento ocurrió el siguiente diálogo…

-¿Y a cual mercado meta está dirigido su sitio?- Preguntó nuestro personaje.
- A ninguno- contesté inocentemente. El tipo hizo una mueca mezcla de horror, asombro, enojo y desencanto, su rostro se desencajó por un instante y entre enojado e incrédulo dijo: - No puede ser que no tenga mercado meta, todo negocio, todo medio de comunicación masiva tiene un mercado meta, si no existiera un mercado meta el medio no existiría- Su arrogancia y pedantería académica se filtraron por entre el acné de su juventud, a mi me pareció aquello muy divertido, ante mí estaba este muchacho, prototipo del profesional de los medios de comunicación colectiva, con su bachillerato casi aprobado bajo el brazo y una expectativa de aplicar el conocimiento de las aulas al mundo laboral, contándome que si no se definía un mercado meta lo cosa no funcionaba, pero ahí estaban las 12,000 visitas por mes que teníamos en ese entonces diciéndonos que la cosa estaba funcionando y muy bien.

- mire fulano, la cosa nació por accidente, nadie lo planeó, yo quería enseñarle a una amiga muy querida, como se hace un sitio, y para que el ejercicio fuera entretenido y porque vivíamos en plena calle de la amargura, en el edificio Guillá, desde cuyos balcones –poseíamos uno de los mejores a nivel visual- se observa en pleno la calle, nació lo que hoy es calleamargura.com, yo de mercadeo no sé, esto aparentemente funciona por accidente.

- no puede ser, no existe tal cosa, un medio de comunicación masiva no puede existir sin un mercado meta, puede ser que ud no sepa cual es su mercado meta, pero ya tiene uno.- Dijo nuestro amigo academicista.

-Bueno –le contesté- , por un lado tenemos a la juventud en la galería de gente y por ello podríamos pensar que el sitio está dedicado a la juventud, y por el otro lado tenemos un enorme despliegue de arte y contenido de alto nivel intelectual el cual podríamos definir como un segmento del mercado distinto al anterior, con otros gustos, otros ingresos y demás. Podría entonces talvez definir que el sitio sirve a dos mercados metas, pero yo de mercadeo no se, eso se lo dejo a usted que es el especialista.

Omitiré en mi relato gran parte del dialogo que aconteció en aquel momento por ser este insulso y baladí, no había forma de que el muchacho entendiera, ya estaba yo cansado e irritado por esta situación casi surrealista, harto del temita se lo solté: - Mire si está tan preocupado por el mercado meta, ¿Qué le perece si se asigna como tarea, el ubicar y determinar la existencia y de ser posible el domicilio del mercado meta al que estamos sirviendo? Pueda ser que UD logre dar con el misterio, a mí por lo pronto, me interesa trabajar duro y avanzar, si usted siente que no puede dormir por la posible existencia o no de la definición de un mercado meta, le obsequio la oportunidad de descubrirlo, podría hasta elaborar una tesis para su licenciatura en periodismo-.

La reunión terminó con la consabida y ya cacareada forma tica de despedida, llena de promesas y anuncios de epifanías que nunca cumplimos porque adoramos ser informales.

Nunca más supe del tipo, creo que algo no le gustó sobre mi disertación o eventualmente no esté preparado para un rompimiento de paradigmas en medio de su carrera universitaria.

Asombrado, participo de un periodo histórico en el que las personas no soportan los cambios de moldes -para no abusar de la palabra paradigma- solo que esta vez está ocurriendo no solo en nosotros los de mediana edad, le ocurre a los estudiantes universitarios, un joven veinte años menor que yo, quizás más adelante, este joven, y el resto de la sociedad pueda ver, descubrir… que la luna no es de queso. Que si nos da la gana, podría de ser de nieve de pistacho, o de fresa y chocolate.

 


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