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La mamá invencible.

Catalina Murillo (Costa Rica, 1970).

Mamá es invencible. Ya hizo un trato con Herpes Oster. Se pasan todo el día juntos en la cama, y mamá no para de reírse. Le gusta tener esa enfermedad con nombre de actor de Hollywood. Mi hermana y yo fuimos a visitarla para ver como seguía. Mi hermano nos abrió la puerta y nos dijo: "Esta en la últimas", conteniendo una carcajada. Desde dentro Madre grito: "No se hagan ilusiones hijueputas". En nuestra familia nunca perdemos el sentido del humor. Eso es lo que nos ha enfermado. Si por una vez alguien tuviera la humildad de aceptar lo serias que son las cosas, pero jamás. Antes de que le preguntáramos, mamá nos dijo a mi hermana y a mi que estaba muy bien, un poco cansada, nada más. Luego se rió y nos dijo que tuviéramos cuidado porque era brutalmente contagioso. Los tres hermanos corrimos fuera de la casa y desde el rosal oímos a mamá que nos gritaba que era broma. Cuando los tres ositos volvimos a entrar a su cuarto, nos dijo "La verdad, ahora que lo pienso, no se si será contagioso o no". Mi hermano le dijo que si se estaba haciendo la graciosa, que supiera que no le veíamos la gracia. Yo, de imbécil, sonreí. Hace ya muchos años que no permito que Madre me vea enojada o triste. Mi hermano echaba chispas como un niño Dios de turno. Madre e hijo tuvieron una discusión intransmisible. Mamá dijo en ese tono tan de ella que solo tenían problemas aquellos quienes aun no habían padecido varicela. Mamá como diciendo "Jaime, pásame el paté", le dijo: "Pero cuando eras chiquito yo te vacuné". Mi hermano le preguntó: "¿Esta segura?", pregunta que mamá por principio, jamás ha podido contestar en toda su vida. Respondió: "Sí…creo". Entonces mi hermano la miró con el doble de amor que antes. Tomó el teléfono, y llamó a su medico, pues el cabezón de mi hermano conserva esa malsana costumbre de tener un medico de cabecera. ``doctor -le dijo mi hermanito con esa voz de hombre grande y fuerte que tiene- que dice mami que ella me vacuno contra la varicela, ¿usted cree que sea cierto?. Este doctor es muy perspicaz y tiene una como radiografía de nuestra familia. Años lleva de conocernos, a nosotros y nuestros pormenores. Así que también el se conoce a mamá. Con un tonillo irónico aunque macabro le dijo a mi hermano que podía ser, pero que la vacuna de la varicela había salido al mercado hacia penas año y medio.
Mi hermano no dijo una palabra más. Media hora después ideo un sistema de palancas mecánicas que cargaban bandejas por los aires. Mamá tendría una campanita a su lado y mi hermano le pasaría lo que ella requiriera sin acercársele a menos de tres metros, que fue lo que recomendó el doctor.
Desde su enorme cama de viuda, mamá se burlaba de mi hermano. Le decía " Nada se te va a pegar, muchacho tonto " y se le veía en la mirada un reto. Mi hermano parco hasta donde alguien puede serlo, respondía: "eso ni siquiera esta sujeto a discusión", y mamá, más risueña aun: "Tan exagerado enano! .A veces y según las veces todavía le dice enano.
Entonces la parquedad del enano se muerde la cola, cuando se ve en la necesidad de explicarse: "El doctor dijo claramente tres metros no creo que vos sepas más, así que no hay nada que discutir. "
-¡Jesús!- dice mamá en la forma cabrona en que lo decía mi abuela. Y claro: Jesús es más poderoso que el enano.
Yo creo que un día de estos durante una discusión con su madre, mi hermano sentirá una cosa fofa y peluda entre su calzoncillo ¡y ya está! Se le habrán caído los güevos.

Tomado del Poemario "Los amigos de lo ajeno".

www.amigosdeloajeno.org

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