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Comentaba
con Miguel la otra noche lo dificil que es para uno que no es experto
en arte, escribir a manera de crítica, unas pocas líneas
que acompañen estas imágenes.
Miguel entonces
me leyó una crítica que realizara un famoso crítico
de arte acerca de su obra, luego de mucho intentar entender, terminamos
riendo a carcajadas.
Su lenguaje era
incomprensible, parecía escribir para sí mismo, de
forma que ni con el más recalcitrante intelectualismo podía
uno entender qué era lo que intentaba decir. A partir de
tan simple hecho opté por prescindir de las palabras complejas
y dejar fluir el arte, con la complejidad y simpleza con la que
trabaja Miguel Hernández |