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tema de las gotas de agua, estáticas o en movimiento,
es un tema que exploro constantemente atendiendo a dos ponencias
distintas y antagónicas si se quiere: lo común
y abundante que resulta el agua en país lluvioso como
el nuestro, -de ahí lo simple y ordinario- y la esférica
perfección que alcanzan las gotas según parámetros
que dictan las leyes naturales: la fórmula divina y
el numero phi, de ahí lo maravilloso y complejo de
la simpleza.
Lo diminuto, lo insignificante, como las semillas aladas
cercanas a frutos de Nertera, la presencia de latex en ciertas
palmas y árboles, o el embalaje de materiales fragiles
en cajas de madera de pino, contrastan con el lento crecimiento
de un bonsai de Jacaranda en una cáscara de coco o
la alegría del rojo presente en las Begonias. |