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Sentado cómodamente en una silla en el balcón del bungalow del Hotel Selva Verde, exquisita habitación en la que me hospedaron, medito en torno a este viaje de 22 días por entre los mejores paisajes de Costa Rica que ya casi termina, y siento que al finalizar un viaje tan largo, tan lleno de ricas y vivas experiencias, recurre a nuestra mente al inevitable recapitular de lo acontecido, sentimiento al cual cedo con holgura mientras libo de mi café, como imitando al colibrí ermitaño que liba su néctar de una flor que está frente a mí. La planeación para este viaje inició meses atrás, durante el proceso de reservaciones que se llevó a cabo en aquel entonces. Como el tema principal de este viaje era las aves, el primer lugar al que llamé para reservar en ese entonces fue este, en el que me encuentro: Selva Verde -un lodge especializado en la observación de aves, además de un icono en el movimiento conservacionista auto sostenible- siendo a la vez el fin de la gira, pienso que es una bella casualidad, un símbolo meritorio de hacer observar. Por estar en la temporada “verde” -que ya casi termina- seleccioné destinos turísticos en la vertiente caribeña, estos lugares rebosaron de sol y buen clima, mientras que en el transcurso del recorrido iban sucediendo inundaciones y derrumbes de grandes magnitudes que destruyeron muchas casas, puentes y tramos de carreteras en la vertiente pacifica. Es una característica interesante de nuestro clima, la época lluviosa de la vertiente pacifica de Costa Rica, produce una época seca en la vertiente caribeña. El recuento: Al iniciar el viaje nos saludaron unos cuantos quetzales en el Savegre Lodge en San Gerardo de Dota, donde de forma espontánea, el dueño del hotel, don Efraín Chacón, nos llevó a visitar el bosque de robles en su propiedad, en el camino, iba traduciendo simultáneamente a mis pasajeros las palabras de don Efraín que con sencillez y fluidez, iba narrando la historia de la fundación del lugar, de la petición que le hiciera don José Figueres Ferrer, de iniciar la primera siembra de manzanas que ocurrió en nuestro país, justamente la plantación por entre la que estábamos pasando antes de llegar al bosque. El bosque tropical pluvial montano de San Gerardo nos brindó uno de los más bellos espectáculos por sí mismo, un bosque cargado de musgos y epifitas por doquier; un excelente inicio. Rancho Naturalista, Tuis de Turrialba Bosque de Paz, Bajos del Rio Toro Arenal Lodge, Fortuna de San Carlos Puentes Colgantes de Arenal Laguna Lodge, Tortuguero Sería imperdonable omitir la fabulosa faena de nuestro guía asignado a los paseos en bote: Johnnie Gutierrez, que con su amplia destreza y profundo conocimiento de la fauna del lugar, nos condujo por entre los canales descubriendo, descifrando con admirable maestría, los escondrijos donde habitan y descansan una enorme cantidad de especies. Selva Verde Lodge, Sarapiquí Estación Biológica La Selva
Aquí en Selva Verde nos atendió personalmente Giovanna Holbrook, la dueña del lugar, una gran dama sin duda alguna, baluarte de la conservación y el desarrollo sostenible en Costa Rica y el Mundo, tuve el honor de compartir con ella por unos cuantos momentos, fue una experiencia inolvidable en sí misma, mujer de gran fortaleza, posee además una personalidad magnética y de formas exquisitas a la vez, irradiando por entre este gran hotel selvático, su maravillosa impronta y permeando además de forma armoniosa por entre su staff, y pensando en el staff, recuerdo que fue con Odalis Smith en reservaciones del Selva Verde, con la que inicié las reservaciones de este viaje y es aquí donde concluye, y analizo lo simbólico de este detalle. Concateno el presento con el pasado, en perspectiva observo el fluir del tiempo y solo siento deseos de sonreír, la vida es aun hermosa y prolija en experiencias enriquecedoras, este viaje lo confirma y aunque desea uno continuar, todo llega a su fin, dejándonos por siempre un cúmulo de recuerdos de todo lo vivido. Mañana estaré en mi casa, observando los pericos posarse en el árbol junto a mi ventana, y regando las plantas de mi jardín que Elena cuidó con esmero todo este tiempo.
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Versión Impresora | ||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
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