…que para iniciar la obra debe primero conciliarse uno mismo con su pasado, de lo contrario el proceso alquimista se vuelve contra uno… Acompañé a mi amigo Diego Ugarte que quería hornear, en la casa de la playa de su hermano, unas piezas de cerámica que recién había terminado de moldear. Esta casa se encuentra en Playa Callejones, Santa Cruz, Guanacaste, cercano a este lugar se encuentra Guaitil, lugar al cual me referiré posteriormente Salimos desde San José, y en el camino pasamos por los Montes del Aguacate en la cordillera de Tilarán, lugar de donde antaño se había extraído no solo oro y plata, sino también otros minerales y arcillas diversas, el recorrido se iba dando de forma solaz y entretenida, en medio de explicaciones que hiciera Diego acerca de las preguntas que le hacía yo con respecto al milenario arte de la alfarería, en el cual se trabaja con distintas arcillas que a su vez, contienen cantidades y porcentajes específicos de ciertos substancias minerales con nombres interesantes como feldespatos, porcelanas y caolines, y que la correcta mezcla de estos minerales daba como resultado final, arcillas –en este caso materias primas- con ciertas propiedades que posterior al horneado, producirían artículos que responderían a ciertas necesidades especificas.
Así – a manera de ejemplo- la presencia de cierto talco en la mezcla de arcilla, permitiría a la pieza salir del horno estando incandescente, para recibir un segundo tratamiento sin que la pieza estallase, como es de esperarse que reaccionen todas las otras piezas que utilizan la mezcla “común” de arcilla. Escribo la palabra común entre comillas, porque es evidente que no existe un “común” universalmente establecido, ya que lo que es “común” en un grupo humano específico -como el de los artesanos alfareros- atañe a la cultura en la cual estos están inmersos, y en el caso de la alfarería y metalurgia, atañe además a la disponibilidad de las materias primas con las cuales trabajan, punto directamente asociado a la geomorfología de la cual provienen, es decir al reino mineral en el cual nacieron y se desarrollaron como grupo humano. Dándose así para cada cultura de los diferentes asentamientos humanos, una arcilla y una técnica particular que aunque distintas de región en región, siguen los mismos principios físicos sobre los cuales descansa la transformación de la materia por acción del fuego, evidenciándose de esta forma, a la vez y de manera interesantísima, la estrecha correlación existente entre diversas culturas que, aunque lejanas unas de otras, han desarrollado la misma técnica básica, bien sea que por paralelismo histórico llegaran a similares conclusiones sin contacto entre ellos, o bien sea que por transmisión oral se difundieran por el mundo antiguo, las importantes técnicas que condujeron al conocimiento de las reglas que gobiernan la termodinámica de los materiales, metalurgia y mineralogía modernas
Continué escuchando sus explicaciones y por ratos me perdía en medio de la terminología que iba empleando mi amigo para describir en teoría, los procesos físicos que iban suscitándose conforme la temperatura del horno se incrementaba, transformándose de la materia blanda y moldeable que conocemos como arcilla, primero en cristobalita al llegar a los 500 grados C, punto desde el cual los cambios ocurridos en la materia son irreversibles y posteriormente, al acercarse a 700 grados C, la pieza de cerámica se transforma finalmente en Mullita, estado en el cual permanece, y que al enfriarse, adquiere una tersura y resistencias “vítreas”, que tan características nos parecen en toda taza o plato de cerámica que utilizamos a diario.
En determinado momento asocié toda esta palabrería técnica y conceptos físicos con el antiguo arte de la alquimia y se lo hice saber a mi amigo, él solo se me quedó mirando con determinación por un instante y me dijo: -Ya diste en el clavo. El antiguo oficio, arte o ciencia -todavía no podemos definirlo- de la alquimia, tomaba los elementos principales del universo; a saber: tierra, fuego, aire y agua y los mezclaba con paciencia y rigor para ir desarrollando lenta y penosamente la materia crística, que tarde o temprano transmutaría –no sin grandes esfuerzos por parte del alquimista- en el huevo primordial, o también llamado, la piedra filosofal, aquella piedra que permitía la transmutación del plomo en oro, piedra de tropiezo que ha servido a enorme confusión, y que es muy probable que esta confusión haya sido planeada de previo por los mismos alquimistas, a manera de despistar a las personas que no deben acercarse a estos niveles de conocimiento, según ellos por diversas razones, entre ellas la más importante sería; la imposibilidad que tienen de entender temas tan… trascendentales, he ahí la esencia del esoterismo, la razón primordial que condujo al ocultamiento del conocimiento, es decir; el ocultismo, es oculto no por maligno, es oculto para proteger a la gente común de un conocimiento al cual no están preparados
Trajo a mi memoria esta conversación, la maravillosa obra literaria de Fulcanelli, personaje enigmático y emblemático que escribiera “El Misterio de las Catedrales Góticas” y que desapareció de la faz de la Tierra sin dejar rastro alguno, al punto de desconocerse por completo su verdadera identidad, y que muestra con asombrosa claridad, muchas de las enseñanzas Gnósticas y alquimistas descritas en muchas de las catedrales góticas construidas durante el Medioevo. De Fulcanelli se dice que logró el fin ulterior de toda alquimista cual es la transmutación del plomo de su personalidad en el oro de su espíritu, trascendiendo así, la rueda del Samsara y proyectándose de forma mística, más allá del bien y del mal. Permanecimos cuatro días y tres noches en este lugar tan hermoso, con playas paradisíacas y brillantes atardeceres dorados. Pude presenciar el largo proceso de horneado de las piezas de cerámica de mi amigo. Observé y fotografié una tropa de monos aulladores que viven cerca de la propiedad, también capturé imágenes de las bellas playas vecinas. En el camino de regreso a San José, pasamos por Guaitil.
Guaitil y San Vicente, en Santa Cruz de Guanacaste, son los únicos lugares en Costa Rica donde permanece la milenaria tradición precolombina de la alfarería Chorotega. A este punto quiero hacer ver que la ubicación de este lugar tiene características antropológicas muy interesantes, es en esencia, el límite sur de la cultura mesoamericana, es decir, de influencia Maya, en tiempos precolombinos esta era la frontera entre el mundo Maya y el mundo Chibcha, cultura del Amazonas Sur Americano.
En esta frontera intercultural, nos detuvimos para admirar las artesanías que allí se exhiben al lado de la carretera, estuvimos en el Centro de Artesanías El Pilón, donde nos atendió muy amablemente Nury Marchena, codueña del establecimiento, quien compartió con nosotros parte de su legado cultural, las fortunas y vicisitudes que implican proseguir con el proyecto de producción, este incluye una cooperativa ya formada y deseos de incursionar en Internet para mejorar el mercadeo de sus productos. Con Diego se enfrascó en una amena conversación acerca de los materiales utilizados, de la escasez de los mismos, toda vez que un solo propietario posee las tierras de donde ellos han venido extrayendo las arcillas para elaborar estos bellos artefactos en cerámica, y que ahora está cobrando unos precios prohibitivos por dichas arcillas. Hablaron del Curiel, una tierra con propiedades muy particulares con la que tiñen de negro sus cerámicas. Escuchamos con atención, de la antigua técnica de sellar los poros de las vasijas con “Mozote” para impermeabilizarlas, y que luego así, sirven para almacenar agua sin que esta se filtre por entre el material. El tiempo transcurrió con velocidad y nos esperaba un largo recorrido de vuelta a San José, con cierto pesar nos despedimos e iniciamos el recorrido, en el camino conversamos de todo un poco, pero también ocurrieron momentos de silencio en los cuales mi mente volaba como suele hacerlo cuando viajo, todos los temas vividos recientemente circundaban mi mente, amalgamándose constantemente
En San José nos recibió una tarde de cerrada lluvia intermitente, llegué a mi casa al caer la noche, la paz de mi apartamento me recibió con los brazos abiertos de confort y calor espiritual, abrí las ventanas para que el aire frío que baja del volcán Irazú penetrara las estancias y refrescara el aire atrapado de varios días. Mi mente estaba cargada de ideas y de emociones, pululaban en ella imágenes diversas y contrastantes, eran imágenes de alquimistas medievales que se fusionaban con lánguidos y solemnes Chorotegas, imágenes de pampas Guanacastecas en donde se veían catedrales góticas que destellaban haces de luz diáfana contra el intenso dorado de un agonizante atardecer de verano, inmediatamente se observaba, en la nave principal de Notre Dame de París, estallidos de color tropical, expresados en los movimientos pausados y solemnes de los antiguos sacerdotes Chorotegas, que oficiaban antiquísimos rituales animístas, todos ellos estrechamente relacionados entre sí, por acción del proceso alquimista de los cuatro elementos primarios del universo. En síntesis, con una sensación casi febril concluía, que a todas luces la alquimia no solo estaba presente en el esoterismo, también estaba presente en el arte de la alfarería de los Chorotegas de Guaitil, en la alfarería de mi amigo Diego y de los ceramistas de todo el mundo y además, en el amor que se profesan las personas unas a otras, especialmente los amantes, que al establecer una relación entre ellos, replican la posibilidad de mezclar en el crisol de la vida, los elementos primarios del universo, surgiendo de esta forma una nueva vida. Me hallaba otra vez, ante la inexorable evidencia del misterio de la vida y la muerte. Suele sucederme esto de las emociones que se desbordan intensamente con la riqueza de vivencias ocurridas, al grado que esta vez tardé mucho conciliando el sueño, que finalmente llegó, cuando dediqué mi mente a pensar en aquella dulce y frágil mujer, que una tarde de verano, dejó su corazón en mí para que nunca pudiera olvidarla. |
Versión Impresora | ||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
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