Iba caminando animosamente por entre el bosque secundario, el suelo estaba plagado de hojas húmedas por tanta lluvia, seguía a mi amigo Jorge Vélez, cuando al lado del sendero, enrollada y al abrigo de una raíz que sobresalía de la tierra, estaba la víbora terciopelo, Bothrops asper, mi sistema de supervivencia la vio antes que mí, uno siente un escalofrío antes de notar que la serpiente está frente a uno, se eriza la piel de la nuca y entonces se observa, la detección ocurre en nanosegundos, es decir, el cerebro la percibe antes de que uno tome conciencia, su forma, su patrón, está en el registro de imágenes del cerebro y dispara la señal de alerta, la percepción del tiempo se dilata; yo le dije a Jorge: -“¡Hey! (Silencio) -“¡Hey! (Y otra vez silencio) Cómo si la serpiente pudiera enojarse al escucharme decir algo acerca de ella, no le quitaba la vista de encima, es absurda la reacción, pero… ¿Cómo no reaccionar estúpidamente ante un animal que puede quitarle la vida a uno en pocas horas? y si no es mortal el accidente, la herida causará problemas de gravedad de moderada a extrema por largos años, si no toda la vida. De la familia viperidae, esta serpiente es responsable de la incidencia de la mayoría de los accidentes ofídicos en Costa Rica. Su veneno es saliva modificada para digerir de forma extracorpórea a la presa cazada, por supuesto que en primera instancia es un veneno que mata y por tanto inmoviliza. Su condición de digestor extracorporeo hace que el envenenamiento produzca destrucción rápida y masiva de los tejidos, y una hemorragia acelerada por todo el cuerpo que hace entrar al paciente en un colapso cardiaco por insuficiencia sanguínea. La muerte puede producirse en el lapso de unas horas dependiendo de varios factores, como la cantidad de veneno inyectado, y el peso de la persona afectada. Capturar estas imágenes en condiciones de poca luz, imposibilidad de acercarme, colores crípticos que se fusionan con el suelo, aparte del calor y consecuente sudor que empeora las cosas, fueron todo un reto que me hizo recordar lo arduo y difícil que es tomar fotografía de vida silvestre. Sin embargo en honor a la verdad, la posibilidad de hallar en un sendero una terciopelo son remotas, suelen ser depredadoras nocturnas y por lo general prefieren evadir al ser humano, en casi todos accidentes ofídicos relacionados con esta especie el ataque se debió a que la persona la pisó accidentalmente, y esta se defendió de lo que normalmente considera es un ataque. Si a raíz de este artículo, usted siente temor de visitar el bosque, tiene dos opciones: contratar un guía para que avance adelante suyo, o en su defecto, lleve una vara larga y toque el suelo lenta y constantemente antes de avanzar, esto detectará cualquier posible serpiente antes de pisarla accidentalmente. Espero que disfrute el bosque.
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