|

| Intenté escribir conforme a la estructura que
rige en la academia y súbitamente perdí el encanto al
escribir, talvez estaba perdiendo la inocencia de la persona iletrada,
probablemente estaba convirtiéndome en una rata de librería, en un
pasquín de eventos sociales en glamour decadente, y es que
cometí el error de asistir a una conferencia donde el experto
explicaba la estructura de una obra literaria que podría nacer
de entre nosotros, en el tanto, siguiéramos la pauta planteada,
es decir, seguir la rígida estructura que dicta la etiqueta oficial por parte de la academia. |
 |
 |
Al descubrirme contaninado por lo que más odio, "el establishment" visité
la calle de la amargura, buscaba la naturalidad del hombre simple, nutrirme dentro del hábitat
del animal urbano, para retroalimentarme de naturalidad, sanarme y
librarme de los esquemas predigeridos como los de los “artistas
y sociólogos” -de café y tostel- que solían
permanecer en algún cafetín de la calle de la amargura,
digo solían porque ya ni ellos, ni nadie –incluida mi
persona- se acercan a la calle de la amargura -tal y como lo pronosticamos
iba a suceder de no hacerse algo- la calle como entidad social y comercial
nocturna ha muerto, las ventas cayeron, se desplomaron, nadie quiere
estar en un lugar cargado de fetidez por contaminación, violencia
, ratas enormes corriendo y deslizándose entre montículos
de basura, un paisaje urbano aterradoramente espantoso, horroroso,
horrible, manchado y sucio, como antesala del infierno dantesco. |
|
| En tele apareció
una nota que hablaba de conflictos juveniles en la zona de La California,
entre San José y San Pedro, signo de que la juventud ex cliente
de la calle de la amargura se pasó a este lugar. |
| Comprobado está que el valor
de los bienes raíces en este lugar han caído un 60%,
soy testigo de ello. ¿Qué más podemos esperar?
Nada, como decimos en Latinoamérica: -empaque y vámonos. |
No queda mucho, queda quizás este sitio Web: CalleAmargura.com como documento histórico nada más, el sueño dorado de participar de un movimiento cultural – comercial- de gran envergadura, con enorme potencial turístico, quedó despedazado por la miopía y visión retrógrada de los participantes. Cantémonos un réquiem para todos nosotros.

Mas no quiero que se interpreten erróneamente mis palabras, el proyecto Web continúa, mientras Dios me preste vida, no hay razón alguna para abandonarlo, es un fenómeno sociológico interesante y la audiencia lo disfruta, las estadísticas lo demuestran, la audiencia interactúa, me parece divertido, muy sano. Además queda latente el potencial como sitio Web divulgativo de nuevas tendencias, como el nuevo paradigma. Así, como biológicamente está sentado, la muerte de algún organismo implica el nacimiento de otro.
Javier Martín
Director CalleAmargura.com
|