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Sentado en Fez Café al lado de mi amigo intelectual -al que le gusta escribir bajo el pseudónimo de “El Demonio” y de quien ya antes publicamos una entrevista en este sitio web titulada: “La Calle de la Amargura un Espacio de Rebeldía”- vimos pasar a una joven muy hermosa y recordé que la última vez que conversamos mencionó algo con respecto a la agresión que las jóvenes hacen a los hombres al vestirse provocativamente, entonces le pregunté: -¿Porque decís que nos agreden las mujeres al vestirse así?

La mujer se caracteriza por hablar con su cuerpo eróticamente, es decir es un lenguaje no verbal pero si visual, capaz de hacer voltear la cabeza a cualquier persona aunque no lo quiera, estamos viviendo la cultura del cuerpo, es decir, la exhibición absoluta de toda curva en el cuerpo femenino, dichas curvas son resaltadas no solo porque es un cuerpo joven sino porque es sumamente cuidado en diferentes actividades por supuesto sobresaliendo la técnicas del gimnasio, de tal forma que la exposición de las curvas está endurecida por practicas deportivas y gimnásticas que hacen resaltar aun más el cuerpo femenino que es de por si erótico.

La mujer pareciera también provocar a otras mujeres, no solamente a los hombres, puesto que cuando entra alguna en algún lugar de nuestra querida Calle de la Amargura no solo voltean a verla los hombres si no también las mismas mujeres, y si entra una excepcionalmente vistosa pareciera existir una envidia propia, donde las menos agraciadas parecieran unirse para destruir a la mujer entrante, es decir la del cuerpo fabuloso. Con respecto a la vestimenta, estas se han reducido de tamaño, se han ajustado a los cuerpos, se han adelgazado las diferentes telas de uso, han nacido nuevas combinaciones de lycra y de telas suaves, delgadas y de colores excesivamente provocativos, llamativos y eróticos. A esto podemos agregarle los famosos sostenes “push up”, y otros que no necesitan tirantes ni sujetadores traseros, que realzan y hasta si se quiere exageran las dimensiones de los senos, calzones reforzados con costuras “mágicas” que levantan los glúteos y una serie de artificios de la moda actual, que han hecho hacer sentir a la mujer, que si no tiene los estándares de la cultura del cuerpo actual, su destino es por tanto la inhibición, la frustración, y en unos casos llegan al extremo de disfrazar modas gitanescas para encubrir su poco agraciado cuerpo.

La provocación no es parte solamente de la moda actual sino que pareciera venir de la comercialización de cualquier producto para mercantilizar simultáneamente, la mujer objeto con el objeto en venta. Pero esto no es lo más grave, lo realmente preocupante son dos cosas más: por un lado el déficit alimentario de estas jóvenes, que con tal de preservar la delgadez extrema entran en desordenes alimenticios como la bulimia y la anorexia y en el otro sentido está la fuerte tendencia a desarrollar practicas sexuales a muy temprana edad, con lo cual se está poniendo en grave riesgo el sano desarrollo emocional del individuo en cuestión a saber: el adulto del futuro. Así, es como hemos visto a jovencitas de colegio entrar al baño de una soda con uniforme de colegio y salir vestidas con sus mejores prendas de actualidad a fingir ser jóvenes universitarias, si esto está pasando, es porque hay problemas de toda índole en el hogar, es porque la imagen propia que estas personas tienen es deficitaria, estamos viendo la punta de un problema que como un iceberg es inmenso pero no podemos determinar con claridad el verdadero tamaño, mas cuando vemos los últimos informes sobre la exagerada precocidad con que los adolescentes están entrando a la sexualidad (catorce años promedio) y vemos los porcentajes de embarazos no deseados en adolescentes dispararse con cifras astronómicas, el tamaño del iceberg se dibuja un poco más claramente.


Es sabido que estamos viviendo un tiempo de poses, imágenes y posturas nacidas talvez de algún actor o actriz que estando en boga la gente joven copia, esta imitación, crea una pose ficticia que al ojo del buen observador, denota una falta de autoestima, cariño por su propia persona, por su ser independiente, por su propia identidad, estas poses podemos verlas muy comúnmente cuando vemos a estas muchachas que al caminar sacan los glúteos, encorvan la espalda y levantan el busto, como amplificando su figura para ser más visible su persona, es decir, el concepto de vitrina, que estimulará fervientemente a toda persona amante de las curvas, estas poses tomadas de revistas o películas, no corresponden en absoluto a nuestra realidad, es más una imagen falsa de la persona, que la propia presentación de su ser. Si habláramos con alguna de estas personas que maximizan su erotismo físico, nos daríamos cuenta que lo que dice, no corresponde con lo que viste.

La moda –por ejemplo- de la gente joven de mostrar el inicio de la abertura de sus glúteos por la parte superior, es absolutamente provocativa, malintencionada y perversa desde el punto de vista masculino, puesto que si la misma situación ocurriera a la inversa, es decir que el hombre mostrara iguales partes corporales sería automáticamente tachado de exhibicionista y por ende rechazado inmediatamente por toda la gente, sin embrago a la mujer por patrones culturales, si se le permite mostrar hasta donde la vista alcance su máximo placer, lo que se transforma en una provocación que está inserta en violencia, es decir una violencia femenina que induce a un piropo cargado, improperio soez y en última instancia a un ataque sexual.

En resumen manejan el erotismo para ponerlo a uno nervioso y con eso sacan ventaja y creen que así asumen poder, sin entender que el verdadero poder proviene del ser y no del físico.

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