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Fotografías de Javier Martín

 

Tuve el gusto de conocer a Alberto Sibaja una tarde de invierno en que atendía a mi hijo de 7 años que acostumbra pasar las tardes conmigo.

 

En medio de la elaboración de un pollo a la naranja para la cena, y los comentarios que me hacía mi hijo sobre Bob Esponja y El hombre Araña, mi amigo y casero Jorge Venegas llegó con Alberto en una corta visita.

En un instante el entorno se acomodó a nuestra conversación y el tiempo pasó volando, el tema era la publicación de su libro: “Las Esferas de Piedra en Costa Rica. Enigma en el Delta del Diquís”.

 

En mis manos entregó un ejemplar el cual pedí me lo autografiara.

El libro es muy interesante, de fácil lectura, y lo que más me gusta es que se apega estrictamente a la realidad de lo que se conoce, es decir: no cae en el absurdo de conjeturar teorías fantasiosas acerca de la esferas de Piedra, absurdo al que estamos acostumbrados por el bombardeo incesante de mercaderes de lo exótico y extraño, mercadería muy en boga en la actualidad, basada en el pseudo esoterismo y los alienígenas.

   

El libro –apunta Sibaja- lo hizo justamente porque cuando quiso averiguar a profundidad sobre las Esferas de Piedra descubrió que la información existente en este apasionante y enigmático tema es prácticamente nula, sin menoscabo de las investigaciones publicadas por Stone, Lothrop y Quintanilla, que son y seguirán siendo por largo tiempo, las únicas fuentes científicas y por tanto fidedignas sobre el tema.

Algo muy inquietante que Sibaja pudo descubrir es que mucho de lo que se sabe, -las investigaciones de Ifigenia Quintanilla-, no han sido publicadas aun, y la pregunta interesante –aprovecho y la lanzo al Museo Nacional de Costa Rica- es: ¿Por qué?

El mayor logro de la obra es que cumple con la función asignada por Sibaja de ser divulgativa, en este punto, para lograr entender varios aspectos de las Esferas de Piedra, es inevitable para el lector tener que abordar y profundizar un poco en diferentes disciplinas como la geología, antropología y otras, esta popularización científica es alcanzada magistralmente en este libro, toda vez que son temas por lo general áridos y aburridos, pero que en este libro se insertan al lector no especializado de forma rica y placentera, logrando capturar la atención constantemente, así, podemos por medio de la obra, aprender o tan siquiera- y es quizás lo mejor- obtener un somero barniz de conocimiento paralelo al tema de las esferas que permita una comprensión integral del asunto, y una grata satisfacción por la comprensión adquirida.

   

 

En un momento del libro, Sibaja se permite una representación, una idealización escenográfica donde los “Diquís”, nombre que asigna a la cultura que fabricó las esferas, -cuyo nombre real y las causas de su desaparición se desconocen-, elaboran una esfera y en torno a este evento, se recrean las escenas de la vida cotidiana imaginaria que la cultura de los Diquís pudiera haber tenido, estas escenas se traslapan en el relato de forma armónica y poco pretenciosa. Esta es una impresionante y eficaz forma de enriquecer nuestro inconsciente colectivo, nuestra conciencia histórica, o en este caso prehistórica, ya que no debemos olvidar que esta cultura “Diquís” no desarrolló la escritura, la rueda ni utilizaron el metal, salvo el oro…

 


Ante todo, la obra abre a los lectores Costarricenses, un mundo que les pertenece por derecho propio, un mundo de una riqueza y trascendencia incalculables, a la vez, es un mundo que divulga una serie de interrogantes que se han venido planteado los arqueólogos costarricenses y del resto mundo desde el descubrimiento de las esferas por el capataz Chitenden de la bananera en 1939.

A continuación unas breves palabras de Alberto Sibaja que introducen a su libro:

-“Este es el primer libro de popularización científica escrito en español, acerca de las esferas de piedra costarricenses.

Las antiguas esferas de piedra halladas en Costa Rica, poseen cuatro notables características que las distinguen de entre otras esferas prehispánicas reportadas en el continente:
1) La extraordinaria cantidad producida.
2) Su gran tamaño y perfección esférica.
3) El fino acabado en sus superficies.
4) El hallazgo de conjuntos de esferas formando alineamientos o figuras geométricas.
No existe registro alguno de esferas de piedra en toda la América ni en el resto del mundo, que reúnan las características señaladas.

Las esferas de piedra fueron descubiertas en el delta del Diquís en el año 1939, debido a la minuciosa deforestación de la selva tropical, realizada por la United Fruit Company con el propósito de sembrar miles de hectáreas de banano en la región.

Un año después iniciaron las exploraciones arqueológicas en la zona, mismas que continúan hasta la fecha.

Han pasado 64 años desde los primeros análisis científicos y aun falta mucho por investigar en torno a estos impresionantes monumentos amerindios.

Alberto Sibaja.

Si desea adquirir el libro a precio muy comodo puede hacerlo en las oficinas de Calleamargura.com en Calle de la Amargura frente al Liceo Vargas Calvo. 175 metros este de la Librería Universitaria, edificio apartamentos Amarillo, apartamento #7. Otra dirección es: De la entrada principal del Vargas Calvo 100 mts norte y 25 oeste.Tel: 382- 1565 o escriba a info@calleamargura.com

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Javier Martín

Editor CalleAmargura.com

 

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