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Elda
Maria Brizuela
Música, teatro, periodismo, cine, sensibilidad, talento.
Estas
solo algunas pocas materias en las cuales Elda se desenvuelve como pez
en el agua, su talento e inteligencia son desbordantes, su capacidad de
trabajo arduo rinde frutos.
Su
premio Emmy 1997 fue alcanzado con un documental sobre un niño
cuyo padre es guía de turismo naturalista, de mera casualidad,
ese niño es mi hijo, que hoy tiene 20 años de edad, pero
que en aquel entonces tenía escasos 11 años.
A Elda la llevo muy adentro en
mi corazón, juntos exploramos la música cuando adolescentes,
además de la filosofía, la literatura, el arte y el amor.
Con
Elda alcancé un grado de madurez que hoy vislumbro como solo pueden
verse las cosas con el lente que otorga el tiempo.
Su
trabajo en cine, produciendo documentales de Historia Natural y Conservación
la ha llevado de periplo en periplo por el mundo, a veces en camello,
a veces en helicóptero, mas la mayoría de las veces desea
estar en su casa en San Pedro, cerca de la Calle de la Amargura, la misma
calle que recorríamos, cuando adolescentes regresábamos
de la Escuela de Artes Musicales bajo los torrenciales aguaceros de Mayo,
ella para su casa en La Granja, yo para mi casa en Los Yoses.
El tiempo pasó y nuestros
caminos se bifurcaron por rumbos distintos.
Ella navegó por Canal 13,
Arte 3 y otras propuestas artísticas, luego enrumbó a Bristol
Inglaterra, donde vivió la experiencia de producir y crear con
la BBC,unos años despues en Milwalkee encontró un remanzo
de paz espiritual.
Elda
ha dado mucho por este país sin que acá nos percatemos,
por ello, y por todo lo que anteriormente he narrado, creo que merece
un lugar dentro de la sección ser.
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