Texto y Fotografías por Javier Martín Me maravillo cada vez más de la valoración que finalmente se le da a la música de mi tierra, la música de mi bellísimo y extra sui géneris Puerto Limón. Yo nací en San José, mejor dicho, mamá vino a parirme a San José, pero todos vivíamos en Limón, y apenas pudo mi madre regreso conmigo a Limón. Crecí en medio de negros bailando, negros cantando, negros bailando y sonriendo con sus rostros negros y sus dientes blancos, sus sonrisas de coco y su corazón inmenso. Con personasjes fantasticos que se grabaron en mi mente de niño, como "Caspar" el negro manco que era taxista y manejaba con una mano de madera, y nos recojia en el aeropuerto y trasladaba a nuestra casa cerca de Playa Bonita, como Chavela, que todavia la veo por ahi, y al verme pregunta por mi abuela "ñale", muerta hará unos quince años, como "Totó" el negro salonero del restaurante de mi padre que bailaba con suma destreza sosteniendo un vaso en la cabeza, y que pese a sus casi ochenta seguia haciendolo, hasta que un derrame lo obligó a abandonar la profesión y el lugar que amó hasta el fin de sus dias: "El Hotel Matama"... mi casa. Y cuando en aquellos años era yo ya un adolescente, el otro salonero institución: "Aston" insistia en llamarme señorito al atenderme en la mesa, de nada sirvieron los reclamos, nunca dejé de ser para él, el señorito, y más bien era un asunto de gratitud hacia mi nombre mas que servilismo, habia que ver el orgullo e hidalguia que desplegaba la personalidad sobria y señorial de Aston. Inevitablemente como ya lo habrán imaginado yo creía que yo era negro también cuando niño... y así crecí, con Eduardo Dayly (un Culí) como protector, contándome historias provenientes de la india. (El termino culí significa esclavo de una etnia Hindú), los culis son negros descendientes de hindis, su etnia y cultura se diferencia en gran medida de los negros africanos provenientes del caribe, a tal grado se diferencian que al emigrar los negros del caribe a limón para la construcción del ferrocarril y asentarse la población en la ciudad de limón los negros de origen africano segregaron a los culies y los mandaros a vivir a Westfalia, al sur de la ciudad, en medio de pantanales, la desembocadura del río bananito. Al día de hoy han pasado casi 40 años desde que llegara a Limon por primera vez, ahora veo reportajes televisivos de Mr Ferguson, grupos de Calipso de Bo Roosevelt editando discos, veo a un Canto América y un Luis Ángel Castro emularnos con alegría , con hasta si se quiere un poco de orgullo por haber finalmente encontrado una veta cultural pura en este país. Me es inevitable derramar lagrimas de emoción al escuchar un buen Calipso, un verdadero calipso limonense, con ese ingles "creole" puro con ese "felling" que discúlpenme… solo se puede reproducir si se logran verdaderas raíces culturales en Puerto Limón, si ha nacido y crecido, aunque fuera parcialmente, en Limón. Porque el Calipso Limonense es un lenguaje puro, nacido en el contexto del Limón de principios del siglo veinte, un fenómeno único e irrepetible, no excluyente del resto del caribe que, por poseer barreras oceánicas cada isla, cada pueblo aislado de la costa en continente, desarrolló su propia cultura, su propia identidad. Limón es mucho mas que negros de África en Jamaica, es la conjunción de Árabes como los Esna, los Ayub, los Jalet, provenientes de Líbano y Turquía, De chinos como los Acon, los Ching, los León, provenientes de Cantón, nefors-hindus como los Dayly, los Malcolm, provenientes de India, negros Jamaiquinos como la mayoría de la población negra en Limón, Negros provenientes de islas bajo domino francés como los Gourzong y los Latouche, de indígenas talamanqueños de las etnias Cabecar y Bri Bri, provenientes del estrecho Behring cuando la última glaciación durante el pleistoceno hace 11,000 años llegaron a Limón, y blancos criollos, provenientes del otro lado del atlántico, en la aventura que destruye el mito del Cabo Finisterre. Así las cosas, el calipso, al menos el limonense, no es, ni será una fórmula mágica para la consecución de un éxito musical perse, al menos hasta que no se halla incorporado todo el crisol étnico y vivencial que demanda por antonomasia para que suene bien. Sin embargo, el atraso educacional, la marginación tradicional que ha vivido mi país (Limón) (y en esto concuerdo con Javier Walters cuando dice que es costarricense de nacimiento pero limonense de corazón) ha impedido hasta hace poco, que el resto de Costa Rica disfrute del calipso, y es desde esa perspectiva, la de la divulgación, que el esfuerzo de los músicos josefinos antes mencionados debe valorarse. Olvidé mencionar
que soy músico, he llevado estudios academicos de Piano en la U.C.R.
toco la guitarra y la percusión, y cuando adolescente compuse al
menos seis piezas para piano. |
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